Considerado uno de los pilotos más carismáticos de Fórmula Uno, el brasileño perdió la vida a los 34 años, la mañana del 1 de mayo de 1994, en el GP de San Marino en el circuito italiano de Ímola, tras salirse en una curva a más de 200 kilómetros por hora.

A 25 años de su muerte sigue conmocionando a sus cerca de 123 seguidores. La F1 también lo extraña, ningún campeón posterior pudo competir ni en carisma ni en contradicciones.

«Su calidez y su encanto personal, su profunda inteligencia y sensibilidad, sus revelaciones sobre la religión y su incomparable estilo al volante añaden dimensiones extras a su mística», declaró Gerald Donaldson, uno de los especialistas más prestigiosos de la F1.

Ayrton Senna solo llegó a acumular tres títulos: en 1988, 1990 y 1991. Era educado, respetuoso y se habría comprometido socialmente.

Era capaz de indignarse, rebelarse y montar en cólera cuando se creía maltratado por los poderes fácticos, en especial por la Federación Internacional del Deporte del Automóvil (FISA, en sus siglas en francés).

Con información de El Mundo.

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