1. ¿Alguna vez has escuchado “utilizar el microondas y el celular produce cáncer”?

Es falso, estudios realizados por el doctor Manuel Castro del Instituto de Salud de Madrid concluyen que “los alimentos en un horno microondas se calientan gracias a la excitación que producen las ondas sobre las moléculas de agua presentes en mayor o menor medida en los alimentos. No se trata de radiación ionizante, por lo que no tiene efecto capaz de provocar mutaciones en el ADN celular”.

Además, el microondas no acaba con los nutrientes de los alimentos, incluso puede ser mejor opción que otros métodos de cocción, por ejemplo para las verduras.

2. Demasiada sal no es saludable

Estudios recientes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, Estados Unidos, indican que una dieta baja en sodio ni es tan beneficiosa para nuestra salud ni ayuda a disminuir la presión arterial.

Se detectó que aquellas personas con mayor ingesta combinada de sodio (3.7 gramos al día) y potasio (3.2 gramos al día) tuvieron la presión arterial más baja.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo inferior a los 5 gramos de sal al día, que es aproximadamente la sal que cabría en una cucharilla de café. Pero la experta explica que no es la sal de nuestros saleros la que debemos dejar de usar, el exceso que consumimos está en los alimentos precocinados, aperitivos industriales y salsas que compramos. Lo aconsejable es reducir a cero los alimentos envasados y preparados.

3. El mito de los cinco sentidos: vista, oído, tacto, olfato y gusto

Estudios realizados sobre la sensibilidad de la piel demuestran que el ser humano tiene más de cinco sentidos. Los receptores del dolor responden a estímulos dolorosos de índole mecánica, térmica y química, y son capaces de distinguir entre ellos, mientras que otras terminaciones nerviosas detectan la sensación de picor.

Por otro lado, se ha demostrado que tenemos al menos dos tipos de receptores sensibles a la presión que se ejerce sobre la piel: uno para la presión leve, o superficial, y otro para la presión profunda. Además, poseemos una gran variedad de sentidos internos. ¿Qué función desempeñan estos?

Otro sentido es el equilibrio, localizado en el oído interno, que responde a la gravedad, la aceleración y la rotación.

Y el sentido cinestésico, que nos permite percibir la tensión muscular así como el movimiento y la posición de los miembros del cuerpo, aunque tengamos los ojos cerrados.

4. Nunca falta la persona que asegura que la miel es un azúcar natural y, por tanto, es mejor que el azúcar procesado.

El azúcar siempre es azúcar y el cuerpo no distingue la procedencia de una molécula. Estudios del Centro de Atención Primaria de Vallcarca-Sant Gervasi en Barcelona, concluyeron que “el abuso de la miel puede ser igual de perjudicial para nuestra salud que el del azúcar refinado”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta se consideran azúcares libres. Y estos, estén presentes de forma natural en el alimento o sean añadidos posteriormente.

“La miel contiene en torno a un 80% de azúcares que en el organismo se comportan como azúcares libres. Por tanto, su ingesta debería limitarse al igual que la del azúcar blanco”, concluyen.

5. El agua oxigenada es buena para las heridas

El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos desaconseja rociar con agua oxigenada la piel y las membranas mucosas para todos los casos, porque no es un buen antiséptico, dado que no elimina todos los gérmenes.

“El agua oxigenada, en realidad, es menos efectiva que otros antisépticos y puede ser agresiva para la piel. Actualmente el antiséptico de elección para tener en casa es la clorhexidina”.

Con información de El País.es

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