Durante el segundo entrenamiento libre para el Gran Premio de Italia, que se llevará a cabo el próximo domingo, Marcus Ericsson protagonizó un choque que dejó atónitos a todos los que lo presenciaron.

Todo ocurrió en la primer curva, cuando el piloto perdió el control, a 350 kilómetros por hora y se estrelló contra el muro de contención para después dar vueltas de campana, destrozando su auto.

Lo más impresionante es que Ericsson se comunicó, por radio, con su equipo y dijo “No sé qué pasó, estoy bien”, para después levantar las manos y confirmar la noticia. En ese momento el público comenzó a aplaudir.

Facebook Comments
¡Espera!
Hay más contenido interesante

¿Olvidaste añadirnos?

Disfruta del contenido de
La Primera Plana
en tu red social favorita.