Poco le duró el gusto a Andrés Manuel López Obrador por el discurso de la república amorosa.
De nada sirvió que haya extendido su mano franca; inútil fue que llevara a la pantalla chica al más pequeño de sus hijos para comprometerse con el futuro de México; tampoco que se reuniera insistentemente con empresarios a los que en el pasado había ofendido, y que en cadena nacional estrechara palmas con Joaquín López-Dóriga.
No fue suficiente que otorgara el perdón a su otrora enemigo, Felipe Calderón Hinojosa, y que saludara resignado a quien hizo del desafuero una causa presidencial, Vicente Fox Quezada; tampoco que se dirigiera al electorado nacional con un mensaje de reconciliación o que acudiera puntual a la misa de Benedicto XVI y se sumara a la oración del Sumo Pontífice por la paz de México.
Pese a todo, la república amorosa se esfumó, se acabó, con la misma facilidad con la que se despierta de un sueño no profundo para encontrarse con la triste realidad: el amor, el respeto y el rosto amable de López Obrador no fue más que una perversa creación de los mercadólogos que tanto critica el tabasqueño.
El saldo de opinión negativa sobre el ex jefe de Gobierno disminuyó marginalmente, pero una vez más en la palestra pública, el perredista no ha dejado de atacar y mostrar su verdadera personalidad rijosa y combativa.
Y los ciudadanos están conscientes de ello. Al finalizar abril, la encuesta de Consulta Mitofsky indentifica al tabasqueño como el candidato que más ataques aportará a la campaña y en el debate, antes que las propuestas.
Y para muestra, varios botones:
Si agregamos a todas esas declaraciones los adverbios “respetuosamente” o “amorosamente”, tenemos al verdadero López Obrador: el que manda al diablo a las instituciones, el que se victimiza, el que fervientemente cree en la teoría de la conspiración y el complot, el que dice poseer la verdad absoluta, el que asegura ser el bueno frente a los malvados…
El mesiánico, el “legítimo”, el que se plantó en Reforma, el que establece alianzas con los rivales históricos de la izquierda como Bartlett, el que no reconoce derechos civiles (como el matrimonio gay) por ser polémicos, el que observa la supuesta afrenta del adversario antes que la corrupción de sus allegados, el que acusa sin pruebas, el que enciende los ánimos de sus seguidores…
La república amorosa llegó a su fin y con ese desenlace, los que alguna vez intentaron ondear la bandera de la reconciliación ahora se alistan para la afrenta, el insulto, la ofensa y el desdén.
El presidente Enrique Peña Nieto reconoció al Ejército mexicano c...
Para quejas y denuncias: lada sin costo 01 800 714 8340. En Zona ...
El 72 por ciento de las mujeres de más de 40 años de edad, recono...
Grupo Carso vende su participación luego de 30 años de asociación...
Se incluye en el PN 2013 – 2018, indicadores que reflejen la situ...
Señaló que los objetivos de la Reforma Educativa son lograr que l...
El Presidente de la República tomó protesta a los nuevos dirigent...
El Presidente de la República celebró el clima de civilidad y de ...
Consideró que el crecimiento económico de 0.8% durante el primer ...
Señaló que los objetivos de la Reforma Educativa son lograr que l...
Se incluye en el PN 2013 – 2018, indicadores que reflejen la situ...
El proceso de consultas del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018...
El presidente Enrique Peña Nieto señaló que las circunstancias es...
Licenciado en Derecho por la UAM; en Ciencias Políticas y Adminis...
No hay comentarios
¡Déjanos tu opinión!