Cada año el Halloween desplaza más al Día de Muertos

El Día de Muertos y el Halloween son dos tradiciones que suelen confundirse e incluso mezclarse en México, pese a tener orígenes y días de celebración diferentes.

En México el Día de Muertos se festeja los días 1 y 2 noviembre. Se remonta a los tiempos prehispánicos, pero con la conquista española, la tradición se mezcló con las creencias católicas, lo que derivó en la festividad del Día de Todos los Santos Muertos.

La tradición milenaria indica que los familiares deben colocar una ofrenda con los alimentos y objetos favoritos del difunto. Los artículos se acompañan de veladoras, agua, sal y flores, pues sirven para darle luz a las almas de los fallecidos.

Las flores de la ofrenda se colocarán en la tumba el 2 o 3 de noviembre, una vez que se hayan recogido los alimentos.

El Halloween o noche de brujas, que se festeja el 31 de octubre, tiene su origen en una festividad céltica en los territorios que hoy conocemos como Inglaterra y Francia. En esa tradición los muertos volvían en la noche de Samhain, caballero de la muerte, a pedir alimentos a los asustados pueblerinos a quienes maldecían y hacían víctimas de sus conjuros si no accedían a sus peticiones (Trick or Treat) Así, la gente en Europa usaba máscara para espantar a los espíritus que les traían el mal. Y los niños se vestían como fantasmas para asustar a los vecinos.

A Estados Unidos llegó esta costumbre mediante los irlandeses que en 1840 la llevaron a Norteamérica. Para esa época ya había perdido la mayoría de las ideas oscuras y se había convertido en una celebración divertida para reunirse con familiares, comer palomitas de maíz y contar cuentos de fantasmas alrededor de una fogata.

Pero en los últimos años el Halloween está sustituyendo cada vez más al Día de Muertos, y de una forma muy arraigada, al grado que mucha gente en México confunde ambas tradiciones y se refiere al 1 y 2 de noviembre como noche de brujas.

Hoy en día, los niños mexicanos no saben bien qué hacer, si salir a pedir “calaverita” como lo hicieron sus padres, con una caja de cartón recortada en forma de calavera y una vela encendida, o salir a pedir Hallowen al estilo de los niños en Estados Unidos, con disfraces de monstruos y fantasmas.

En las escuelas, universidades, centros de trabajo o en la casa de los amigos, son comunes las fiestas de Halloween, en la que la gente aprovecha para divertirse con fiestas de disfrases. En cualquier establecimiento comercial, es común la decoración naranja y negro, alusiva a la noche de brujas.

Quizá la principal razón principal de esta migración de prácticas, se debe a la influencia comercial que ejerce Estados Unidos sobre México, debido a la vecindad geográfica. Tal influencia  ha ido borrando de la memoria de los niños mexicanos el festejo de sus difuntos.

Además, la rapidez con la que transcurre la vida, sobre todo en las grandes capitales, ocasiona que las tradiciones, como las festividades de Día de Muertos, sean desplazadas poco a poco por celebraciones como el Halloween.

Y sin embargo, hay quienes adjudican la sustitución de esta tradición a motivos económicos. Es tal la merma de la economía en el grueso de la población que ahora resulta más difícil hacer el gasto de montar una ofrenda y todo lo que eso implica. Pero más allá de causas económicas o sociológicas, ¿tú qué opinas al respecto?