Después de Grecia, Italia es el nuevo blanco del pánico

Tras pasar por Irlanda, Portugal y Grecia, la tormenta económica que se cierne sobre Europa parece haberse posado esta semana en Italia.

Todo indica que las dudas sobre la capacidad italiana de hacer frente a los pagos de su astronómica deuda generarán una crisis política como la que está sacudiendo Grecia desde la semana pasada.

Sin embargo, los observadores miran la situación con más preocupación que nunca antes a lo largo de los distintos capítulos de la crisis que vive la eurozona.

Italia no es un país “periférico” en el mapa económico de la Unión Europea: es la tercera economía de la eurozona.

Según el editor para Europa de la BBC, Gavin Hewitt, la crisis italiana puede explicarse de una manera simple: los mercados dudan de que el primer ministro Silvio Berlusconi tenga la credibilidad para implementar las reformas que reducirán la enorme deuda del país y generen crecimiento.

Sin esos pasos, afirma Hewitt, los inversores consideran que el país está dirigido a un momento en el que los costos de pedir prestado se harán insostenibles y podría necesitar un rescate.

El problema, concluye, es que la economía italiana es tan grande – en comparación con Grecia, Irlanda o Portugal – que la eurozona no tiene el la capacidad de acción necesaria para ayudar a Italia.

Italia, muchos creen, es demasiado grande para caer.

Y con los indicadores económicos jugando claramente en su contra, las posibilidades de que la crisis económica termine con la carrera política de Berlusconi -el protagonista de la política italiana por más de dos décadas- están en franco aumento.

El lunes por la mañana, el costo para el gobierno italiano de conseguir fondos a un plazo de 10 años subió a un nuevo récord de 6,4%, casi 5% más que los que Alemania debe pagar.

Italia tiene una deuda que equivale al 120% del Producto Bruto Interno del país, muy superior a lo que los economistas consideran saludable. Además, deberá pedir US$300 mil millones más el año próximo.

Por eso, según el editor de economía de la BBC, Robert Peston, será difícil convencer a los inversores de que acepten una tasa de interés menor.

Y lo preocupante, asegura, es que Portugal, Irlanda y Grecia fueron forzados a pedir rescates de emergencia después de que los inversores insistieron en aceptar tasas de interés no mucho más altas de lo que están pidiendo de Italia en estos momentos.

Por ahora, lo que asegura Berlusconi -y mucho otros líderes de la eurozona- es que el problema de Italia es más de liquidez y no tanto de insolvencia básica: Italia podría ser capaz de pagar todo lo que debe, recalibrando el equilibrio entre el sector público y privado, lo que permitiría que el nivel de deuda baje.

El problema ahora es el bajo crecimiento del país: el país sufre de una regulación pobre, intereses económicos particulares, una población que envejece y poca inversión, lo que ha limitado la capacidad del país para aumentar su productividad.

El crecimiento anual en los últimos 15 años ha sido de un escaso 0.75%.

Otro problema en Italia es que, tal como ocurrió en Grecia la semana pasada, a la inestabilidad económica se le suma la incertidumbre política.

A este punto, la desconfianza hacia Berlusconi y su capacidad de realizar reformas rápidas es difícil de esconder para otros líderes de la Unión Europea.

Las críticas a Berlusconi en el resto de Europa arrecian.

Este domingo, el periódico británico The Independent publicó en su portada una foto del primer ministro italiano sonriente.

Junto a la foto, el texto: “¿Usted cree que este hombre será capaz de salvarnos de la catástrofe financiera?”

El gobierno de Berlusconi enfrenta un voto clave el martes. En esa votación, podría hacerse evidente que la coalición encabezada por Berlusconi no cuenta con los votos necesarios y que se llame a un voto de censura que Berlusconi podría perder.

Incluso varios miembros de su gobierno, como el ministro del Interior, Roberto Maroni, han admitido públicamente que el gobierno está a punto de caer.

“No hay mayoría”, dijo Maroni en una entrevista con la RAI, y en una frase intepretada como una referencia indirecta a Berlusconi, dijo: “es inútil obstinarse”.

Fuente: BBC