Enrique Peña Nieto, Presidente electo de México

Los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ya tienen en sus manos el proyecto de sentencia sobre el juicio de nulidad de los comicios que fue promovido por la izquierda.

En las próximas horas, con base en lo que se ha dado ha conocer hasta ahora, es un hecho que el TEPJF declarará válida la elección presidencial del pasado 1o de julio y Enrique Peña Nieto será declarado Presidente Electo. Veamos las razones.

El pasado 7 de agosto, AMLO resumió su impugnación en una serie de puntos, mismos que ya han sido resueltos por el Tribunal Electoral o por el IFE de un modo u otro, siempre negándole la razón al Movimiento Progresista. Provocando incluso que algunos de los más aventurados líderes de la izquierda (Jesús  Zambrano y Alberto Anaya) hayan amenazado con un estallido social.

Por ejemplo, López Obrador acusó una y otra vez a los medios de comunicación de favorecer a Enrique Peña Nieto, pero el TEPJF ya aprobó por unanimidad ratificar el fallo del 16 de agosto del IFE en que se descartó que el ex gobernador mexiquense haya contratado algún tipo de publicidad en medios electrónicos, adicional a las prerrogativas establecidas por Ley para cada partido político.

El candidato de la izquierda acusó a las encuestadoras, en particular a GEA/ISA, de “falsear la realidad”. Sin embargo, el Tribunal ya confirmó la resolución del IFE por la cual se desechó una queja contra el sondeo publicado por Milenio por no cumplir (en la imaginación pejista) con los lineamientos y criterios generales y científicos.

Una más. El Peje presentó como “pruebas” tarjetas  Soriana y de Monex. No obstante, el informe de la Unidad de Fiscalización del Instituto Federal Electoral (IFE)  ha advertido que no cuenta con los elementos suficientes que acrediten de manera fehaciente la existencia de los hechos denunciados, ya que los partidos de AMLO no incluyeron datos, documentos o información contundente más allá de la campaña mediática que orquestó.

Adicionalmente, Grupo Soriana aclaró en su momento que las tarjetas presentadas por AMLO en realidad corresponden a un programa de lealtad de la CTM, mientras que Eruviel Ávila reconoció la existencia de un programa de becas del Gobierno del Estado de México, basado en un convenio con Soriana. En conclusión: nada qué perseguir.

En el caso de las tarjetas Monex, por conducto de Jesús Murillo Karam, el propio PRI aceptó que los monederos electrónicos fueron usados para retribuir a sus funcionarios de casilla, lo cual está perfectamente dentro de la ley, ya que esta inversión no corresponde a un gasto de campaña sino al gasto ordinario que ejerce cualquier instituto político, incluídos los del Movimiento Progresista.

En los puntos siete y diez de su impugnación, el político tabasqueño explica que una “irregularidad” fue la supuesta participación de los gobiernos del PRI en beneficio de Peña Nieto, además de la entrega de utilitarios y animales durante el proceso electoral.

Al respecto, las “pruebas vivientes” que ofreció el candidato perdedor -con la certificación del mismo notario público que constituyó las empresas que nutren con recursos financieros a organizaciones pro AMLO- fueron justamente esos animales de ganja -chivos, gallinas y pollos recién nacidos (!)-, que carecen de todo valor jurídico, según se ha analizado ampliamente.

Finalmente, López Obrador y su coordinador de campaña, Ricardo Monreal, acusaron a Luis Videgaray de administrar una cuenta en Scotiabank con “transferencias millonarias”. Para ello presentaron estados de cuenta falsos por lo que la propia institución bancaria salió oportunamente a desmentir el señalamiento. Una mentira más del señor López.

Cabe señalar, además, que el IFE impuso la mayor de las multas a los partidos de izquierda por no solventar observaciones durante en el proceso electoral, y que el TEPJF rechazó las miles de firmas que presentó el Movimiento Progresista para “sustentar” su reclamación (contra los millones de votos efectivos) por carecer los firmantes de facultad jurídica.

Que los magistrados anularon únicamente  los votos del 0.37% de las casillas; que Naciones Unidas reconoció el proceso de transición democrática en México; que en el proceso participaron ejemplarmente más de 50 millones de electores, cientos de miles de funcionarios de casillas y miles de observadores; que otros organismos internacionales como la OCDE han llamado a reconocer los resultados del 1o de julio, etcétera, etcétera.

Por todo lo anterior, podemos concluir sin lugar a dudas que Enrique Peña Nieto será declarado Presidente electo de México. Es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo.

* Víctor Espíndola es Director General de Enred&Medios
Twitter: @vikspin