¿Existe el amor de tu vida?

La idealización de alguna persona es común en la adolescencia, cuando se vive el primer amor, que puede transformarse en el “amor de tu vida”, lo cual puede ser contraproducente para relaciones futuras.

Surge una idea como de príncipe azul o princesa de cuento, donde se relaciona al amor perfecto con alguien que efectivamente sólo existe en la fantasía.

Esto, aunado a la necesidad de amar o sentirse amados, repercute en las relaciones sentimentales en general, pues nunca se está satisfecho, suele pasar que vas por la vida buscando características en las personas, le pones cara y cuerpo, te aferras tanto que en realidad nunca lo encuentras.

Encontrar el amor no es como buscar en un supermercado los mejores melones, o en una tienda de ropa los mejores pantalones, es aceptar a alguien como es y estar con él o ella porque quieres y quieren estar contigo.

En una relación debes dar y recibir, pues compartir es la clave, así que antes de amar a alguien ámate y conócete a ti mismo, y si estás del otro lado, es decir, del que no es aceptado porque no cumple los requisitos de alguien más, da la media vuelta.

Todos tienen defectos, y son parte primordial de la personalidad de las personas, no dejes que alguien quiera cambiarte.

Si lo encuentras, no lo dejes ir…

Cuando la persona se quita las caretas y deja de fingir, cuando adquiere seguridad en sí misma y sabe ceder y conceder, así como dar y recibir, entonces puede conseguir un amor verdadero. Para ello también necesita madurez, amor propio y deseos de compartir la vida con alguien más.

Cuando estás frente al amor verdadero, “puedes compartir tus seguridades e inseguridades y puedes ser tú sin estar fingiendo”.

Por eso, cuando vives una relación de este tipo y deseas conservarla, debes comprometerte y no pensar que la pareja va a solucionarte la vida; la comunicación, es una herramienta vital para que la relación crezca y se fortalezca.

Una relación de amor verdadero puede acabar y no significa que no lo haya sido. Fue el amor de tu vida en esa época, se acabó, pero puede haber muchos más.

Las personas pueden experimentar ese amor a los 20, 30 ó 40 años o a la edad que sea, siempre y cuando así lo deseen. Y es que muchas veces, el enamoramiento pasa, comienzas a comparar con otras relaciones, pones trabas y te da miedo no tener algo igual.