Filarmónica capitalina dedica concierto a Daniel Sada

Con dedicatoria especial para Daniel Sada, escritor mexicano fallecido el pasado viernes, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) continuó anoche su temporada de conciertos Otoño 2011, bajo la batuta de su director huésped principal José Areán.

En la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (CCOY), la OFCM interpretó la Sinfonía No. 8 en si menor, del compositor austriaco Franz Schubert (1797-1828), así como la Sinfonía No. 7 en mi mayor, del organista europeo Anton Bruckner (1824-1896).

La Sinfonía No. 8, también conocida como Inconclusa, tuvo dos momentos: el primero fue un allegro moderato, una pieza de carácter animado con una velocidad moderada. Para la segunda parte, se tuvo un andante maestoso, con un tempo más lento, suave.

Dicha melodía cuenta con distintas realidades. Fue en 1823 que Schubert la compuso en honor a los administradores de la Sociedad Estiria de Música, quienes lo aceptaron como miembro honorario. Al recibirla, el presidente de la agrupación, Anselm Hüttenbrenner la guardó en un cajón y la olvidó.

Pasaron 42 años (Schubert ya había fallecido) para que el director de los conciertos de la Sociedad de Amigos de la Música, Johann Herbeck, finalmente la estrenara el 17 de diciembre de 1865 en Viena.

Según el compositor y crítico de música Juan Arturo Brennan, desde el punto de vista tradicional de la sinfonía clásica: “la obra está incompleta al faltarle los movimientos tercero y cuarto”.

Sin embargo, desde el punto de vista estético, existen analistas que coinciden en que la Inconclusa es una de las obras musicales más acabadas en la historia del género.

De la Sinfonía No. 7 en mi mayor, de Bruckner, también se escuchó un allegro moderato, para después continuar con movimientos propios del scherzo, que quiere indicar que existen pasajes dignos del jugueteo o de lo gracioso.

Fuente: Milenio