Las 4 fases del amor, ¿en cuál te encuentras?

Según los expertos, estas son las etapas por las que pasamos en una relación de amor de pareja:

1. Enamoramiento

Es una etapa muy pasional y poco racional. Lo prioritario en este momento de la relación es el contacto sexual.
El cerebro de los recién enamorados produce reacciones fisiológicas y libera sustancias químicas que son importantes para crear ese sentimiento de amor que prolongue el vínculo en la pareja.

El sexo genera la liberación de hormonas como oxitocina y vasopresina, que contribuyen al deseo de permanencia junto al otro.

2. Romance

Helen Fisher, de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, pionera en el estudio de la bioquímica del amor, ha observado que en los enamorados aumentan las funciones en el área del cerebro tegmental ventral, parte del sistema de recompensa.

Fisher detectó gran actividad en unas células que sintetizan dopamina, sustancia relacionada con la euforia, los cambios de humor y también con la motivación para conseguir un objetivo concreto. Esta parte del cerebro está en el llamado cerebro reptiliano, el que tiene que ver con las conductas de supervivencia: comer, beber, el sexo y la necesidad de protección. Así, el amor romántico es una necesidad, casi imposible de evitar.

3. Compromiso

Completada una primera negociación de roles en la pareja y solucionados los conflictos iniciales, aumenta el compromiso de lealtad y exclusividad en la pareja. Se mantiene la pasión erótica, pero la fogosidad deja paso a una emoción más relajada y consistente, donde los cerebros enamorados segregan endorfinas y encefalinas, inductoras de estados de relajación, satisfacción y bienestar.

4. Amor racional

No ocurre siempre, pero las pasiones romántica y erótica comienzan a verse reducidas por la monotonía y la falta de incentivos. Hay menos liberación de dopamina, y si se deja de tener sexo, los niveles de oxitocina también caen.

Esta reducción queda cubierta con el aumento del compromiso y el asentamiento de la pareja, que incluye el cuidado de los hijos. Estos beneficios nos compensan a la larga como especie.