Francisco Javier ‘N’, rector de la parroquia de Cristo Salvador, y Leonardo Avendaño se conocieron hace ocho años, cuando un grupo de seminaristas acudió al atrio a vender productos.

Esta “relación de confianza”, se reforzó desde hace tres años, cuando Leonardo se mudó al departamento contiguo a la iglesia y al del párroco, señaló el juez de la sala 28 del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) durante la audiencia de vinculación a proceso del religioso,

Comían e iban juntos al cine…

Eran tan cercanos que establecieron una rutina para los miércoles: Francisco Javier y Leonardo salían a comer y luego iban al cine, así lo señaló el sacerdote el 14 de junio, cuando rindió su primera declaración, aún como testigo.

En esa misma declaración el párroco sostuvo que la última vez que vio a Leonardo fue el 10 de junio, sin embargo, resultó incongruente con el seguimiento del auto de la víctima a través de cámaras de videovigilancia.

Irma Corina, secretaria del religioso, declaró en la audiencia del pasado lunes: «Leonardo estaba de tiempo completo ayudando al padre Francisco, sólo iba una vez por semana a su casa en Iztapalapa».

Incluso, Leonardo era una de las cuatro personas que tenían llaves de la casa parroquial y del acceso principal al templo.

El lunes pasado un juez vinculó a proceso al sacerdote Francisco Javier “N” como presunto responsable del homicidio de Leonardo Avendaño.

El sacerdote pasará tres meses en el Reclusorio Oriente mientras se lleva a cabo la investigación y se aportan más pruebas al caso.

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