¿Por qué es difícil comprobar el uso de armas químicas?

Este miércoles Siria vivió uno de los días más dramáticos desde que comenzó el levantamiento contra el presidente Bashar al Asad en 2011. La oposición denunció un ataque con armas químicas en que presuntamente murieron cientos de personas en las afueras de Damasco.

El gobierno sirio negó toda responsabilidad en lo sucedido y la ONU pidió una investigación urgente de lo que llamó “una grave escalada” del conflicto.

Para la mayoría de los medios de comunicación -incluida la BBC- resulta extremadamente difícil verificar su autenticidad. ¿Por qué es tan difícil comprobarlo?

Las investigaciones sobre el presunto empleo de armas químicas implican una variedad de técnicas para recoger y analizar los diferentes tipos de evidencias.

Esto incluye entrevistas con sobrevivientes del presunto ataque y con otros testigos, como el personal médico que trató a las víctimas.

Los inspectores necesitan realizar exámenes médicos a las víctimas y tomar muestras de orina y sangre, que pueden ser analizadas en busca de rastros del agente químico o de sus productos de degradación (metabolitos).

Esto puede hacerse incluso si el incidente tuvo lugar cierto tiempo atrás. También se intenta tomar muestras de personas fallecidas y animales muertos.

La tarea implica recoger muestras ambientales del suelo, escombros o vegetación que puedan haber estado en contacto con el agente del ataque químico y que aún puede contener productos de degradación característicos e incluso rastros de él.

La CIA cree que Siria ha tenido un programa de armas químicas “durante años y ya cuenta con un arsenal de agentes de guerra química que puede ser utilizado con aviones, misiles balísticos y cohetes de artillería”. Se cree que Siria posee gas mostaza y gas sarín, un agente nervioso altamente tóxico.

La CIA también cree que Siria ha intentado desarrollar agentes nerviosos más tóxicos y persistentes, como el gas VX.

Un informe que cita a agencias de inteligencia turcas, árabes y occidentales estima que Siria cuenta con unas 1.000 toneladas de armas químicas almacenadas en 50 pueblos y ciudades.

Otras muestras deben analizarse fuera de las instalaciones bajo estrictos protocolos para protegerlas y garantizar una cadena ininterrumpida de custodia.

Para ese tipo de análisis, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés), el organismo encargado de la aplicación internacional de la Convención sobre Armas Químicas, estableció una red internacional de “laboratorios designados” de alta competencia que se someten rutinariamente a pruebas de aptitud para garantizar que su nivel de análisis corresponde a las necesidades.

Dos o tres de ellos son seleccionados para analizar las muestras, junto con una serie de controles, preparados por el Laboratorio Central de la OPCW para garantizar la calidad y la fiabilidad de los resultados.

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