Publican la verdad tras la renuncia de Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI fue un papa maestro, un teólogo y un intelectual. “Para él, solo que lo mandaran a una semana de entrenamiento de habilidades gerenciales sería un infierno”, me dijo una persona del interior del Vaticano.

Su mala fortuna fue acceder al papado en un momento en que existía un vacío de poder, en el que un número de mandos medios de la curia romana, los funcionarios de la Iglesia, se había convertido en “pequeños Borgias”, como explicó otro clérigo.

Esta evaluación viene de la fuente más importante, el actual líder de la Iglesia. Y el papa Francisco no suele ser tímido con sus palabras. “La corte es el leprosario del papado”, ha dicho el sucesor de Benedicto. Él ha descrito a la curia como “narcisista” y “autoreferencial”. Con eso tenía que lidiar Joseph Ratzinger.

Desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II, el corazón de la sede eclesiástica ha estado dominado por camarillas enfrentadas. Eso es lo que quiso exponer, según sus propias palabras, Paolo Gabriele cuando fotocopió y filtró todos esos documentos.

Pero el exmayordomo también dijo que su relación con el papa Benedicto era como la de “un padre y su hijo”. Entonces, ¿por qué actuó de una forma que iba a avergonzar inevitablemente a alguien tan cercano a él?

“Él manifestó que había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y que, en determinado momento, no pudo soportarlo más”, afirmó su abogada, Cristiana Arru, mientras movía las cuentas de su rosario y brindaba su segunda entrevista pública desde el escándalo.

“Y él buscó una salida. Según sus palabras, él había visto muchas mentiras y pensaba que el Papa había sido ignorado en temas clave”, añadió Arru.

Gabriele fue encontrado culpable de “robo agravado” y pasó tres meses en custodia hasta que fue perdonado por el Papa. Pero eso no fue el final. El líder de la Iglesia comisionó una investigación para saber todo lo ocurrido alrededor de este tema.

Tres cardenales produjeron un informe de 300 páginas. Supuestamente iba a permanecer bajo llave pero un diario italiano dijo que había sido informado de sus principales contenidos. ¿El resultado? Más filtraciones embarazosas, esta vez con rumores sobre una red de sacerdotes homosexuales que ejercían “una influencia inapropiada” dentro del Vaticano.