¿Qué y quiénes son los Caballeros Templarios?

Los Caballeros Templarios anunciaron públicamente su aparición en marzo de 2011. Originalmente dijeron que sustituirían al grupo delictivo conocido como La Familia Michoacana, al paso de las semanas, la Policía Federal señaló que se trataba de una escisión de estos.

El nombre de este grupo parece hacer referencia a la orden militar de Los Caballeros Pobres de Cristo y el Templo de Salomón, fundada en Jerusalén para proteger a los peregrinos que acudían a los lugares santos durante la Primera Cruzada, alrededor de 1118.

Sus líderes son Enrique Plancarte “El Kike” y Servando Gómez Martínez “La Tuta”, quienes tras las muerte del líder de La Familia Michoacana, Nazario Moreno “El Chayo” en diciembre de 2010, y la ruptura con Jesús Méndez Vargas “El Chango” en los días siguientes a la muerte de su líder, pretendieron apoderarse de la base social que La Familia cooptó en sus inicios.

Su técnica es el llamado fundamentalismo religioso evangélico, donde se convence a las familias que es necesario asesinar y desaparecer a todo aquel que cause daño a la población, con el fin de limpiar a la sociedad de rateros y secuestradores.

Con la captura del “Chango”, quien en cuestión de meses se había convertido en su más cercano rival, Los Templarios reiniciaron su campaña propagandística contra el gobierno, técnica que utilizaron cuando formaban parte de La Familia. En diversos municipios michoacanos se colocaron 35 mantas con mensajes contra mandos de la Policía Federal, con el objetivo de replegarlos y que se retiren de la entidad.

En su momento, La Familia pagó inserciones en medios impresos y electrónicos; difundió mensajes vía internet, financió marchas y manifestaciones denunciado presuntas violaciones a los derechos humanos “y generó rumores sobre agresiones inexistentes a niños y mujeres”, además de ejecuciones, emboscadas y ataques a las autoridades.

Por ello no debería sorprender el anuncio: el sábado pasado se informó que en el marco del Operativo Coordinado Michoacán y en coordinación con el Ejército Mexicano y la Secretaría de Marina – Armada de México, arribaron a Michoacán mil 800 policías federales con unidades de soporte logístico y técnico, 170 vehículos diversos, entre ellos unidades blindadas, 15 ambulancias y 4 helicópteros. El objetivo es claro: detener a los líderes y desaparecer a esta organización.