¿Quién festeja a los papás?

Dada la proximidad del “Día del padre” me di a la tarea de buscar alguna frase para una tarjeta de felicitación, después de buscar y buscar no encontré algo que me gustara, algo que describiera a esos papás que conozco y que admiro, a esos papás que a pesar de los convencionalismos sociales que aún existen, miedos personales y demás obstáculos, se han sumergido al 100% en el tema de la paternidad.

En una tienda de decoración de fiestas le pregunté a la vendedora si tendría algo para el “Día del padre” y de principio amablemente me dijo que aún no tenían nada, pero al insistir en cuándo llegaría el material me sonrió con una mezcla de sorpresa, ternura y sarcasmo y me respondió “no creo que llegue algo, la verdad ¿quién festeja a los papás?”.

Y que conste que no estoy promoviendo un festejo comercial de gran magnitud, de esos que acaban trivializando, desvirtuando y quitándole la importancia a lo que realmente es; me refiero a reconocer, motivar y agradecer la actitud de aquellos hombres que están ejerciendo activamente su paternidad, es decir y señalar “esto es importante, no hay que olvidarlo, hay que promoverlo”, se trata de celebrar (de hacer notar) un hecho que es significativo y trascendente, que marca, que deja huella, ser padre o tener un padre.

Cada vez se hace más necesaria la participación activa de los padres en el cuidado y crianza de los hijos, y es que es tan grande el paquete de “formación de seres humanos” que sin duda, si papá participa se hace una gran diferencia (sean papá y mamá, pareja o no) no sólo en los pequeños sino en él y en su entorno, es una participación en la que ganan todos.

Sé que hay hombres que decidieron dejar de lado la posibilidad de ser padres, padres que se esfumaron, que dejaron de lado responsabilidades, obligaciones y derechos, que no quisieron estar o que aun estando físicamente no lo están emocionalmente, padres cuya violencia es el día a día de sus hijos, padres que desconocieron, abandonaron o se limitaron al hecho de sólo proveer, de esos padres no vamos hablar hoy.

Hablemos de esa nueva generación o tipo de papá que anda por ahí, desvelado y cansado por cambiar pañales y dar tomas de leche en la madrugada, que pasean orgullosamente a sus hijos en la carriola o en “canguro”, quienes llevan a sus hijos al colegio o a la guardería (y ya más grandes a las fiestas), esos que se involucran, no sólo en sus actividades, sino emocionalmente con sus familias.

Reconozcamos su labor, motivemos su participación (aunque eso signifique hacernos un poquito de lado y dejar la etiqueta de “súper mamá”), digámosles que lo que hacen es muy valioso no sólo para sus hijos y por ello es importante que lo hagan y que lo sigan haciendo y cada vez mejor. Tienen que saber que donde hay un padre activo, participativo, responsable y amoroso hay una familia más feliz.

¡Celebremos! Celebremos la valentía de ser papá activo y participativo, a pesar del trabajo, el cansancio, las obligaciones, las distancias, los mitos, tabúes, las actividades y el tiempo limitado. Aplaudo la actitud de los hombres que conozco que aun con todo ahí están.

Si hay una imagen que me gusta, es la de un hombre llevando a su pequeño en brazos a algún lado, cuando los miro me gusta pensar que algo está cambiando y que es para bien, y no está fácil pero lo están intentando, hay mucho por hacer y es tema por trabajar en muchos ámbitos y niveles, pero algo se está moviendo.

Mi reconocimiento y felicitación a los papás que contribuyen y hacen significativa la vida de sus pequeños y de sus familias. Me declaro su fan.

En especial al papá de mi pequeño Emiliano que no se ha detenido a preguntar si puede o debe o no, simplemente le ha entrado a la aventura desde el principio, dándole a nuestro hijo la posibilidad de contar y aprender de un mundo totalmente diferente al mío.

Ser papá es una construcción de todos los días, la satisfacción de la creación de un nuevo mundo, un proyecto que nace de sueños y de corazón, una labor que vale el esfuerzo para siempre.

Por Déborah Buiza G.