Respuestas a las dudas sobre los restos hallados de Cervantes

¿Se han encontrado los restos del escritor de Alcalá de Henares? La frase ha dado lugar a muchas preguntas, que podrían resumirse en ocho y responderse en estos puntos.

Los restos como tal del autor de El Quijote no se han localizado. “Lo que tenemos es una evidencia de dónde podrían estar”, ha asegurado la arqueóloga Almudena García-Rubio en la presentación de las conclusiones sobre la búsqueda del escritor complutense.

Esto quiere decir que el grupo de 17 personas, entre las que se encontraba Cervantes, que tras ser enterrado en la iglesia primitiva del Convento de las Trinitarias de Madrid fue trasladado en 1730 a la nueva ubicación de la iglesia, ha sido localizado en un punto concreto de la cripta. “Ahora individualizar los restos es muy complicado debido al estado de conservación en el que se encuentran”, ha asegurado la investigadora.

Entonces, ¿qué es lo que se ha descubierto?

“Muchas evidencias y ninguna discrepancia”, ha dicho el forense Francisco Etxeberria en esa misma presentación. Esto quiere decir que los hechos históricos conocidos coinciden con los hallazgos antropológicos y los arqueológicos.

Se sabía que Miguel de Cervantes había sido enterrado el 23 de abril de 1616 en la iglesia de San Ildefonso del Convento de las Trinitarias, según recoge el Libro 4º de Difuntos de la Iglesia patronal de San Sebastián (1609-1620).

En ese mismo lugar, la llamada iglesia primitiva situada en la calle Amor de Dios, hoy Costanilla de las Trinitarias, fueron enterradas otras 16 personas (seis hombres, cinco mujeres y seis menores, de los cuales cinco eran niños y una era niña), entre ellos, su mujer Doña Catalina de Salaçar. Esos 17 cuerpos —inicialmente había 18 pero uno se trasladó en esa época— fueron exhumados en 1630, y en 1730 se enterraron en la cripta de la iglesia nueva, en la calle Lope de Vega, a escasos metros de la primitiva.

Al haber transcurrido cerca de un siglo desde los primeros enterramientos al traslado se dedujo que los cuerpos se encontrarían completamente esqueletizados, y por tanto, cabía suponer que se enterraron en la cripta formando un osario o reducción.

 

Fuente: Huffington Post