Si creían que un chupetón no los puede molestar más que con la pena de tenerlo en el cuello y tener que estarlo cubriendo con algo, se equivocan, pues un hiki los podría llegar a matar.

Así como lo leen. Resulta que un menor de edad falleció luego de que un coágulo de sangre que se le formó por una succión en el cuello, viajó hasta su cerebro por vía intravenosa y le causo una convulsión que terminó con su muerte.

El incidente se dio cuando el menor llegó a su casa y se encontraba cenando con sus padres, y previamente había tenido una cita con su novia de 25 años, de acuerdo con el reporte.

Cuando la ambulancia llegó al domicilio del joven, ubicado en la Ciudad de México, para intentar reanimarlo. Sin embargo, el intentó fracasó.

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