Un dulce Ingenio, el azúcar en México

Gabriel Gutiérrez García

Es el nombre que recibe el libro publicado por CONACULTA y en donde diversos especialistas  son reunidos  de manera multidisciplinaria para a través de la literatura, la música tradicional, la dulcería, los mitos y las investigaciones nutricionales, explorar el amplio mundo del azúcar en México.

Los anteriormente descritos son tan solo algunos de los temas que se pueden leer en este libro, coordinado por la especialista y antropóloga Beatriz Scharrer, quién en el 2009 fue la curadora la exposición del mismo nombre  en el Museo Nacional de Culturas Populares, en el barrio de Coyoacán de la Ciudad de México.

El consumo de azúcar derivada de la caña se hizo mundial hasta el siglo XVIII.

Sabores dulces si bien existían en México, antes de la llegada de los españoles a través de mieles de maguey, de maíz, de avispas y abejas pipiolas (sin aguijón) y de hormigas mieleras o el sabor dulce de las innumerables frutas endémicas a decir verdad el gusto por lo dulce le entró al mexicano después de la conquista española es a partir de ese momento que los mexicanos le agarramos un gusto al dulce que da gusto: confites, colación navideña, calabazas en tacha, calaverita de azúcar, son pequeños ejemplos de ello.

La combinación chile-dulce-sal está presente en tamarindos y chamoys,  hoy muy socorrido para elaborar chamoyadas.

Cada estado y en algunas ocasiones lugares específicos son productores y son identificados como creadores de dulces o preparaciones dulces, dando estos un valor e identidad a la geografía nacional.

Las Glorias de Linares, Nuevo León; las tulancingueñas de Hidalgo; los muéganos de Huamantla, Tlaxcala; los tumbagones, de San Miguel de Allende, Guanajuato; las puchas también de Guanajuato, camotes poblanos, picones, los antojos del Papa (los de dulce, no los carnales); las ferias de la fruta cristalizada de Santa Cruz Acalpixca, Xochimilco, Cd. de México; la del Alfeñique en los portales de Toluca, EdoMex. Son solo algunos ejemplos, de lo anterior.

No todo es dulzura en la historia del azúcar en lo que hoy es México, explotación y esclavitud de negros es parte de la blanca azúcar. Maltratos y enfermedades, rebeliones y guerras son parte también de la historia del azúcar en México.

Jarabes y palabras pícaras son parte del mexicano, decir panocha en ciertas partes de la República puede ruborizar a unos y hacer carcajear a otros para muchos más simplemente es un sinónimo de panela o piloncillo, todo dependerá de la región donde se encuentre uno.

Los besos son dulces, las caricias también y en algunas veces también son “embriagantes” obvio todo derivado del azúcar y el aguardiente que de ella se extrae.

La dulcería conventual es alucinante y de viva presencia en México y es que se entiende pues las monjas no tenían otra cosa que hacer que rezar y cocinar (benditas sean), ni la más brillante de ellas Sor Juana se escapaba a la cocina y es famoso el recetario que se le atribuye en donde hay muchas preparaciones dulces.

Un dulce ingenio, el azúcar en México’ es un libro accesible, delicioso, vital para entender muy amenamente el valor de la caña de azúcar y sus derivados, les puedo asegurar que se endulzaran sin peligro de diabetes con sus páginas.

12 artículos, escritos por 17 especialistas multidisciplinarios le harán disfrutar sin duda de sus páginas. El libro se presente este jueves 25 de agosto a las 19:00 hrs. en el Museo de las Culturas Populares en Coyoacán.

 

Un dulce ingenio, El azúcar en México, Scharrer Tamm, Beatriz, (coordinadora); Colección Culturas Populares de México, CONACULTA, México, 2010, 237 pp.