Shay Bradley, un veterano de las Fuerzas de Defensa de Irlanda, se caracterizó por tener un gran sentido del humor. Planeó, con un año de anticipación, un broma pesada para después de su muerte.

Familiares y amigos que asistieron al funeral se sorprendieron cuando escucharon mientras lo estaban enterrándolo.

‘¿Hola? ¿Hola? ¡Déjame salir! ¿Dónde diablos estoy?
¡Déjame salir! ¡Está muy oscuro aquí! ¿Es ese sacerdote al que puedo escuchar? ¿Este es Shay?
Estoy en la caja. No, delante de ti. ¡Estoy muerto!’.

Para finalizar les cantó un poco a los asistentes quienes soltaron las carcajadas.

Su hija Andrea Bradley señaló al HuffPost que el último deseo de su padre era reproducir la grabación de audio durante su funeral.

La grabó un año antes, solo su hermano y su sobrino lo sabían. Días antes del funeral, su hermano le contó al resto de sus hermanos y a su madre sobre la broma, para que no les afectara.

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